| Nació
en Sayula, Jal., el 6 de febrero de 1896;
falleció en México, D.F., el
23 de enero de 1971. Ingresó en la
Academia el 13 de septiembre de 1963 como
numerario; silla que ocupó: IX (6º). |
Eduardo
Luquín nació en Sayula, estado de
Jalisco, el 6 de febrero de 1896. Murió
en la ciudad de México el 23 de enero de
1971. En su pueblo natal y en el de Zacoalco hizo
la instrucción primaria, y los superiores
en el Liceo de Varones de Guadalajara. En la ciudad
de México pagó algunos cursos de
la carrera de licenciado en Derecho y los que
se requerían para la carrera diplomática,
en la que ingresó en 1925. Fue cónsul
y encargado de negocios en diversas partes, en
Europa y América: Amberes, Holanda, Suiza,
Barcelona, Valencia, Ecuador, Chile, San Salvador,
Cuba. En 1915 se dio de alta en el Ejército
Constitucionalista con el grado de capitán.
Escribió y fue periodista
desde muy joven. Su labor literaria y periodística
es muy amplia y abarca el cuento, el relato, el
ensayo,la novela, la autobiografía, el
artículo literario.
Sus inicios literarios no fueron
venturosos. Luquín cuenta en su Autobiografía
que, nombrado por sus compañeros del Liceo
para decir unas palabras de despedida al profesor
de Lengua Castellana, aceptó sin el menor
titubeo: "No me sorprendió ?dice?
que me hubieran elegido para ello. Tampoco me
sorprende haber aceptado, pues por aquellos días,
sin experiencia y sin preparación, me sentía
capaz de desempeñar ventajosamente cualquiera
de las empresas que requieren inventiva, inteligencia,
capacidad de improvisación. Ello es que
apenas logré decir cuatro palabras, y volví
a mi asiento, destrozado por la vergüenza".
Aquel incidente marcó a Luquín para
toda la vida. Luchó y logró superar
aquella tendencia que lo inducía a considerarse
capaz de llevar a feliz término cualquier
empresa, por ardua y difícil que fuera;
pero también, poco a poco, al extremo contrario:
"a la desconfianza y desprecio de mí
mismo". En efecto, pocos escritores han tenido
tan en poco sus producciones. Para recuperar el
tiempo que creyó perdido, se decidió
a escribir, precipitadamente. "Conozco -dice-
los efectos de la precipitación como pocos
hombres los conocen y he sufrido sus consecuencias
acaso como ninguno. Quizá sin prisas, mis
primeros libros habrían resultado, por
lo menos, soportables", agrega Luquín.
Ingresó en la Academia el 13 de septiembre
de 1963, donde ocupó la Silla número
IX.
Escribió: El indio, 1923; Agosto y otros
cuentos, 1924; La mecanógrafa, 1925; Intermedio.
Divagaciones, 1925; Telones de fondo, 1928; Tumulto,
1936; Espejismo. Relato, 1938; Los embozados,
1942; Extranjero en la tierra. Memoria de un inválido
para la guerra, 1944; Espigas de infancia y adolescencia,
1948; El temor a Dios, 1951; Serpiente de dos
cabezas, 1963; México en el extranjero,
1961; El escritor y la crítica, discurso
de recepción en la Academia Mexicana, 1963;
Autobiografía, 1967.
Andrés Henestrosa
Semblanzas de Académicos. Ediciones del
Centenario de la Academia Mexicana. México,
1975, pp. 160-161
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