| Nació
en México, D.F., el 2 de febrero de
1926. Ingresó en la Academia el 27
de julio de 1962 como numerario; silla que
ocupa: VII (9º). Otra distinción: Premio
Ramón Menéndez y Pelayo. |
Miguel
León-Portilla. Historiador, lingüista,
antropólogo, etnólogo y filósofo,
Miguel León-Portilla es un mexicano creativo
e idealista, incansable estudioso de la lengua
náhuatl y su filosofía, maestro
que siempre tiene la firme convicción de
aprender algo nuevo cada día.
La bella ciudad de México lo vio nacer
el 22 de febrero de 1926, en la Calle de Cedro,
esquina con Sor Juana Inés de la Cruz,
calles pertenecientes a la Colonia Santa María
la Rivera. Miguel León Ortiz y Luisa Portilla
Nájera fueron sus padres. Don Miguel León
Ortiz se dedicaba a la administración de
casas y empresas, mientras que doña Luisa
se dedicaba a las labores del hogar. El trabajo
de don Miguel León no tenía mucho
éxito económico, razón por
la que se mudaron de casa varias veces. Miguel
León-Portilla fue el mayor de tres hermanos,
además de María Luisa y Jorge. Tiene
parentesco con importantes personajes, por el
lado de su madre, con Manuel Gutiérrez
Nájera, iniciador del movimiento modernista
de México, y don Manuel Gamio, padre de
la Antropología Mexicana, por el lado de
su padre.
Le tocó vivir los años posteriores
a la Revolución Mexicana, en particular
las persecuciones por el Conflicto Religioso entre
1923 y 1926. En esta época se cerraron
varias escuelas, entre ellas la primaria donde
asistía: el Colegio México, antes
llamado Francés Morelos, por lo que se
organizó un grupo de estudiantes en la
casa de León-Portilla para estudiar. Una
prima de él enseñaba el tercero
y cuarto grados de primaria. Una pequeña
discusión con su prima fue motivo para
que se interesara en el estudio de la historia
de Baja California. Su prima afirmaba que ninguna
California pertenecía a México.
León-Portilla se informó sobre esto
porque tenía la idea de que Baja California
sí pertenecía a México. Contradecir
a su prima en clase le costó un severo
regaño.
Su enseñanza primaria y secundaria la terminó
en el Colegio México. En 1943-1944 se mudó
a Guadalajara, donde cursó la preparatoria.
En esta etapa ya tenía interés por
la historia, pero también le gustaba la
literatura y el derecho, y tenía un gran
interés en la filosofía. Estudió
filosofía en la Universidad de Loyola,
en Los Angeles California, donde en 1951 obtuvo
el grado de Master of Arts, con un tema en el
que se reúnen sus intereses: la filosofía,
la historia y la antropología: la obra
de Henri Bergson, Las dos fuentes de la moral
y la religión.
Grandes influencias en Miguel León-Portilla
fueron su tío Manuel Gamio y el padre Ángel
María Garibay. Con su tío Manuel
Gamio mantuvo una estrecha relación, durante
su estancia en la Universidad, con quien estuvo
en contacto por correspondencia. Manuel Gamio
le solicitó varias veces material para
publicarlo en la revista América Indígena.
Cuando regresó a México en 1953,
con 27 años, lo primero que hizo fue visitar
a Manuel Gamio, quien en ese momento era el director
del Instituto Indigenista Interamericano. Gamio
le ofreció trabajo de inmediato en el Instituto,
donde se hizo cargo de los índices de América
Indígena y del Boletín Indigenista.
Aunque tenía la opción de realizar
el trabajo en su casa, León-Portilla prefirió
hacerlo en el Instituto, para tener contacto directo
con el mundo indígena.
Comenzó a leer algunos trabajos del padre
Garibay en la revista Ábside, así
como su poesía de la Altiplanicie y Épica
Náhuatl. De esta manera descubrió
la poesía, la flor y el canto. Su entusiasmo
lo llevó a escribir una obra de teatro
que tituló Quetzalcóatl, el drama
del hombre en el tiempo. Cuando Manuel Gamio leyó
Quetzalcóatl, le prometió presentarlo
con el padre Ángel María Garibay,
amigo de él. Miguel León-Portilla
deseaba que el padre Garibay leyera su obra, además
de solicitarle dirigir su tesis de doctorado sobre
la filosofía náhuatl.
El primer contacto que León-Portilla tuvo
con el padre Garibay fue vía telefónica,
medio por el que consiguió una cita. Cuando
tuvo una plática más formal, el
padre Garibay le preguntó si sabía
náhuatl, a lo que contestó que no.
Fue entonces cuando el padre le dijo: "Amigo
mío, bien sé que hay quien habla
de la filosofía platónica, sin saber
palabra de griego, y de la filosofía kantiana,
sin conocer alemán. Pero la seriedad de
un doctorado pide algo muy distinto. Tiene usted
que saber náhuatl. De otra manera, o niega
lo que no conoce, o hará una preciosa novela
de fantasías, como hacen muchos más,
a base de datos incoherentes y vagos". Así
inició su aprendizaje de la lengua náhuatl,
siendo su maestro el padre Ángel María
Garibay. Sin mayor esfuerzo, en poco tiempo aprendió
esta lengua.
León-Portilla presentó su tesis
doctoral con el título La filosofía
náhuatl estudiada en sus fuentes, en agosto
de 1956, siendo acreedora a Summa cum laude.
Esta tesis fue publicada por la UNAM en 1959 y,
en ediciones revisadas y ampliadas, en 1966, 1979,
1982, 1986 y 1996. Ha sido publicada en otros
idiomas, como el ruso, por la Academia de Ciencias
de la URSS, en 1961; inglés, por la Oklahoma
University Press, en 1963, 1970, 1971, 1975, 1978,
1980 y 1985); alemán, en Colonia, en 1979,
y francés, en París, en 1982.
Otra obra de suma importancia, creada por Miguel
León-Portilla, es la Visión de los
Vencidos, la más leída y divulgada
de su autoría. Su idea surgió a
partir de la lectura que hizo a algunos textos
en los que aparece el punto de vista indígena,
acerca de lo que fue la invasión española,
así como el acceso a pinturas de códices,
como el Florentino, el Atlas de Durán y
el Códice Tellariano Remense, todos ellos
relativos a la Conquista. Aunque se contaba con
los relatos en español de Cortés,
Bernal Díaz del Castillo, los Tapia, el
Conquistador Anónimo y Fray Francisco Aguilar,
lo curioso, sin embargo, es que no se tenía
la perspectiva indígena. Lo que más
obsesionó a León-Portilla fue lo
que José Vasconcelos escribió en
el prólogo de su Breve Historia de México,
en el sentido de que los indios no tuvieron conciencia
de lo que les ocurrió.
Miguel León-Portilla dice que mediante
la Visión de los Vencidos muestra el sentimiento
que surgió en los indígenas, a raíz
del choque violento con los españoles.
Enfatiza en su obra la importancia de divulgar
la perspectiva indígena: el testimonio
de lo que vivieron, pensaron y sintieron los vencidos.
En el primer capítulo de la Visión
de los Vencidos, León-Portilla muestra
que los indígenas tenían conocimiento
de la llegada de los españoles, aún
antes de que esto sucediera, como consta en el
escrito de los Informantes Indígenas de
Sahagún, contenido al principio del libro
XII del Códice Florentino. Este texto fue
transcrito en el primer capítulo de la
Visión de los Vencidos, versión
directa del náhuatl, aportada por el padre
Garibay.
"Primer presagio funesto: Diez años
antes de venir los españoles primeramente
se mostró un funesto presagio del cielo.
Una como espiga de fuego, una como llama de fuego,
una como aurora: se mostraba como si estuviere
goteando, como si estuviera punzando el cielo."
En total fueron 8 presagios funestos manifestándose
de diversas maneras.
"...Octavo presagio funesto: muchas veces
se mostraban a la gente hombres deformes, personas
monstruosas. De dos cabezas, pero un solo cuerpo.
Las llevaban a la casa de los Negro; se las mostraban
a Motecuhzoma. Cuando las había visto luego
desaparecían."
Los primeros trece capítulos de la Visión
de los Vencidos comprenden sucesos de poco antes
de la llegada de los españoles a las costas
del Golfo de México, hasta la conquista
de México-Tenochtitlan. En los dos últimos
capítulos del libro, León-Portilla,
a manera de conclusión, introduce la Relación
de la Conquista, redactada en 1528 por varios
informantes anónimos de Tlatelolco, así
como algunos icnocuícatl, "cantares
tristes" de la Conquista.
"Año 13-Conejo. Fueron vistos españoles
en el agua...
...Y luego vino a llegar hasta Tenochtitlan. Llegó
en el mes de
Quecholí, en un signo del día 8-Viento...
...Y cuando ya llegó acá a Tenochtitlan,
luego le dimos gallinas, huevos, maíz blanco,
tortillas blancas, y le dimos de beber...
...En este tiempo fue cuando dio órdenes
"El Sol" (Pedro de Alvarado): ya está
atado preso Motecuhzoma y el Tlacóchcaltl
de Tlatelolco, Itzcohuatzin.
Fue cuando ahorcaron a un principal de Acolhuacan...
...Año 2-Pedernal. Fue cuando murió
Motecuhzoma...
...Cuando se fueron (los españoles), fueron
a asentarse en Acuenco...
...Ya se fueron a meter a Tlaxcala.
Entonces se difundió la epidemia: tos,
granos ardientes, que queman..."
Con esta información recopilada, León-Portilla
y Garibay hacen un libro valioso, vocero del sentimiento
indígena antes, durante y después
de la Conquista.
Se editó por primera vez en 1957. Se reunieron,
presentaron y anotaron textos nahuas, en los que
tenochcas, tlatelolcas, tezcocanos y tlaxcaltecas
expresan el significado que para ellos tuvo la
Conquista. Fue traducido al inglés, alemán,
ruso, italiano, francés, polaco, húngaro,
serbocroata, sueco, hebreo, catalán, portugués,
japonés y esperanto, además de una
edición en Braille para invidentes. Un
dato curioso es que en Estados Unidos hay muchos
profesores que piden este libro como lectura obligatoria,
el cual ha ayudado a los chicanos en la reafirmación
de su identidad.
Después de la Visión de los Vencidos
León-Portilla ha escrito y publicado libros,
prólogos, incontables artículos,
así como traducciones.
En 1961 apareció Los antiguos mexicanos
a través de sus crónicas y cantares,
obra en la que reconstruye la vida y la historia
de los mexicas, a partir de códices, crónicas
y cantares en náhuatl.
En 1967, el Instituto de Investigaciones Históricas
de la UNAM publicó Trece poetas del mundo
azteca, obra que relaciona conjuntos de poemas
y cantares, con sus correspondientes autores.
El año de 1964 fue muy importante para
Miguel León-Portilla, ya que en el Congreso
Internacional de Americanistas, que se inauguró
en Barcelona, España, conoció a
Ascensión Hernández Triviño,
también historiadora. El 3 de mayo de 1965
se casaron en el Real Monasterio de Guadalupe
de Extremadura, en cuya sacristía se encuentran
cuadros de Zurbarán.
Ascensión Hernández es, desde hace
más de 20 años, investigadora de
la UNAM, en el Instituto de Investigaciones Filológicas.
Ha publicado obras como Tepuztlahcuilolli, impresos
nahuas, en la que describe cerca de 3,000 de ellos.
Hoy en día es investigadora titular de
tiempo completo.
Ascención Hernández y Miguel León-Portilla
siguen unidos y compartiendo los logros que han
obtenido en su vida profesional.
Miguel León-Portilla es miembro de las
Academias de la Lengua y de la Historia; la Real
Academia de las Artes y Letras de Extremadura;
la Academia de Historia; El Colegio Nacional;
la Americana Anthropological Association; la Societé
des Americanistes de París y de la American
Historical Association.
Ha recibido doctorados honoris causa de Southern
Methodist University, de Dallas, Texas (1980);
la Universidad de Tel Aviv; Israel (1987); la
Universidad de Toulouse, Francia (1989); la Universidad
de Baja California, en Mexicali (1989); la Universidad
de Colima (1994); la Universidad Mayor de San
Andrés, de La Paz, Bolivia (1994); la Brown
University, Providence, Rhode Island (1996), la
Universidad Nacional Autónoma de México
(1998) y la Universidad Carolina de Praga, República
Checa.
Algunos cargos académico-administrativos
del maestro León-Portilla han sido: profesor
de la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM, de 1957 a la fecha; director del Instituto
Indigenista Interamericano, de 1960 a 1966; miembro
de la Junta de Gobierno de la UNAM, 1976 a 1986;
investigador del Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM, de 1957 a la fecha,
dependencia en donde también ocupó
el cargo de director de 1966 a 1976, e Investigador
emérito de la UNAM, a partir de 1988.
Entre los premios y distinciones que le han sido
otorgados, destacan el Premio Elías Sourasky,
concedido por la Secretaría de Educación
Pública en Investigaciones Humanísticas
en 1966; Commendatore de la República Italiana,
en 1977; Serra Award of the Americas, American
Franciscan Academy of History, Washington, D.C.,
de octubre de 1978; el Premio Nacional de Ciencias
Sociales, Historia y Filosofía, de México,
en 1981; Catedrático distinguido, en la
Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá,
de 1982; Premio Manuel Gamio en 1983, al mérito
indigenista; el Premio Universidad Nacional Autónoma
de México en 1994; la Medalla Belisario
Domínguez, otorgada por el Senado de la
República, en 1995; la Gran Cruz de la
orden de Alfonso X, El Sabio, otorgada por el
Gobierno de España, en 1999; la Orden de
las Palmas Académicas en grado de Comandante,
otorgada por el Gobierno de Francia, en 2000;
el Premio Internacional Alfonso Reyes 2000, por
sus aportaciones al estudio del México
antiguo, entre otros reconocimientos.
Al pasado 23 de octubre, Miguel León-Portilla
recibió del gobierno de España el
premio Bartolomé de las Casas, en su X
edición, como reconocimiento a su labor
como investigador en la difusión de las
civilizaciones indígenas de América.
Actualmente trabaja en el Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Nacional Autónoma
de México. Lee, habla y escribe el español,
inglés, francés y náhuatl;
lee y habla el alemán, italiano y portugués,
y lee latín y griego. No se puede pasar
por alto un sinnúmero de cursos y conferencias
ofrecidas en universidades nacionales y extranjeras.
En el mes de octubre de 2000 participó
en el segundo Encuentro Continental de Escritores
en Lenguas Indígenas y Afrocaribeñas,
titulado "El retorno de las voces milenarias
de América", con sede en Chetumal,
Quintana Roo. En este evento León-Portilla
dijo que la literatura indígena contemporánea
es un instrumento contra los efectos homogenizadores
de la globalización, esto en su conferencia
magistral La literatura indígena ante el
proceso de globalización. También
leyó una carta escrita en náhuatl
en 1554, recién traducida por él,
que está firmada por Pedro Moctezuma, hijo
de Moctezuma, entre otros y dirigida a Felipe
II. Señaló que en ella se solicitaba
el respeto al mando y administración de
sus pueblos, es decir, el reconocimiento de su
autonomía. En nuestros días y a
más de 450 años, temas de la misma
índole aún se siguen discutiendo.
En diciembre de 2000 dio otra conferencia sobre
el destino de los pueblos indígenas en
la Universidad de Amberes, Bélgica. Allí,
en ocasión del décimo aniversario
de la creación del Centro de Estudios Mexicanos,
que él mismo había inaugurado en
1990, recibió un homenaje muy poco común.
En presencia del rector de esa Universidad se
impuso el nombre de Miguel León-Portilla
a la cátedra dedicada a esos estudios.
La primera en dar una conferencia en la cátedra
así nombrada fue su esposa Ascención.
Su tema fue "Humanistas españoles
en México, siglos XVI y XX." Habló
allí de hombres como fray Bartolomé
de las Casas y Bernardino de Sahagún y
también de algunos de los maestros extraordinarios
que trajo el exilio español a México,
como José Gaos, Pedro Bosch Gimpera y Agustín
Millares Carlo.
El trabajo de Miguel León-Portilla ha trascendido
no sólo a nivel nacional, sino también
al internacional, lo que contribuye a preservar
la cultura y las etnias indígenas que aún
existen a lo largo de América. Dice él
que le gustaría ser poeta. He aquí
una muestra de lo que ha escrito:
Tochan in Altepetl
Nuestra casa, recinto de flores
Tocahn in xochitlah,
ye in huecauh Mexihco Tenochtitlán;
cualcan, yeccan,
otechmohual huiquili Ipalnemohuani,
nincacata totlenyouh, tomahuizouh intlatic pac.
Tochan pocayautlan,
nemequimilolli in altepetl
ye in axcan Mexihco Tenochtitlán;
tlahuelilocatiltic tlacahuacayan.
¿Cuixoc huel tiquehuazqueh nican in cuicatl?
nican otech mohualhuiquili Ipalnemohuani,
nican cacta totlenyouh, tomahuizouh in tlalticpac.
Nuestra casa, recinto de flores,
con rayos de sol en la ciudad,
México Tenochtitlán en tiempos antiguos;
lugar bueno, hermoso,
nuestra morada de humanos,
nos trajo aquí el dador de la vida,
aquí estuvo nuestra fama, nuestra gloria
en la tierra.
Nuestra casa, niebla de humo,
ciudad mortaja,
México Tenochtitlán ahora;
enloquecido lugar de ruido
¿aún podemos elevar un canto?
Nos trajo aquí el dador de la vida
aquí estuvo nuestra fama, nuestra gloria
en la tierra.
http://www.revista.unam.mx/vol.1/num3/sembla1/
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