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HUMANISTAS MEXICANOS

 

HUMANISTAS MEXICANOS


ALFONSO JUNCO
Miembro de la Academia Mexicana

Generación 1900
Nació en Monterrey, N.L., 25 de febrero de 1896; falleció en México, D.F., el 13 de octubre de 1974. Ingresó en la Academia el 25 de septiembre de 1950 como numerario; silla que ocupó: XIV (6º). Otra distinción: Correspondiente de la Academia Colombiana el 25 marzo 1947.


A
lfonso Junco nació en Monterrey, N.L, el 25 de febrero de 1896 y murió en la ciudad de México el 13 de octubre de 1974.
   Caso semejante a Joaquín Pesado, es ejemplo de lo que es capaz el hombre con inteligencia y voluntad firme y tenaz. Tal vez su adolescencia transcurrió durante las convulsiones de la Revolución o por urgencias familiares, no tuvo oportunidad de enseñanza superior. Desde muy joven se inició en trabajos de contaduría, en los cuales perseveró hasta la fecha de su jubilación. Parecería que esta ocupación, poco propicia al cultivo de las letras, en vez de estorbo fue eficaz estímulo de su vocación literaria. Al margen de la jornada de oficina, supo disciplinar su tiempo para hacer lugar a la lectura y al ejercicio de la pluma.
   Su vocación literaria despertó desde muy temprano; a la edad de once años dedica un soneto a Juan de Dios Peza, quien le agradece con otro que se inicia así: "De tu temprana inspiración de admiro, / recibo con amor la flor primera". La producción poética de Alfonso Junco se publicó en los siguientes títulos: Por la senda suave, El alma estrella, Posesión, Florilegio Eucarístico, La Divina Aventura y Antología. La poesía de Junco se desenvuelve dentro del perÍodo postmodernista. Ecos lejanos de Darío, Nervo y, más perceptibles, de Enrique González Martínez. Ella nació con el instinto del decoro formal. Desde sus dos libros de adolescencia y juventud se advierte el empeño de hallar la expresión justa, la limpieza de estilo. Enrique Fernández Ledesma, a propósito del libro Posesión, decía (en él alternan poemas y prosas breves): "Prosa armoniosa y mansa, verso erguido y apasionante, forjado en el decoro de la forma de nuestros días... el aterciopelado estilo del que fluyen a menudo luciérnagas de elección".
   La poesía de Alfonso Junco es, en su mayor parte, religiosa. La idea religiosa, luz y norma de su vida, se convierte en ritmo interior en la esfera de su alma. Es un poeta religioso, pero "no es un poeta místico -dice Efraín González Luna- si corresponde tal título al que se entrega sin cesar a la contemplación extática, al deliquio absorto, a la unión cada vez más íntima y absoluta con Dios. Algunas de sus poesías -En tus llagas escóndeme y Locura- sí son hermosas flores de misticismo, particularmente la segunda, conmovedora de exaltación patética y atrevida, y que, al decir de Reyes, trae a la memoria los sonetos de Lope”. Como escritor en prosa dejó una imponente bibliografía, más de veinte volúmenes, fruto de tesonera labor periodística, durante medio siglo. Su pluma erudita abarcó los más variados temas: históricos, sociológicos, religiosos, biográficos, gramaticales. Libró sonadas polémicas periodísticas. Sin perder nunca serenidad y cortesía, más de una vez hizo saltar a su oponente, con su lógica y erudición. Cualidad suya es la información cuidadosa en que apoyaba sus tesis. Podría ser discutible alguno de sus puntos de vista, pero nunca la seguridad de sus datos. Como articulista en los mayores diarios de México y de provincia, practicó siempre el consejó de Rodó: “Si nos concedéis en forma fea y desapacible la verdad eso equivale a concedernos el pan de malos modos.” “Hablad con ritmo”, “respetad la gracia de la forma”. La obligación inaplazable de entregar al periódico el artículo hebdomadario no fue para Junco motivo de ser descortés con sus lectores, ofreciendo su verdad en frase harapienta o con desaseos gramaticales. Alfonso Junco fue uno de los portavoces más sobresalientes del pensamiento católico. Su tarea periodística es de inclinación apologética, pero realizada sin pasión, con inteligencia y cultura. Firme y tenaz en la defensa de sus ideas, no intolerante con las ajenas.
Octaviano Valdés
Semblanzas de Académicos. Ediciones del Centenario de la Academia Mexicana. México, 1975, pp. 146-148

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Agradecemos el apoyo para la realización de este proyecto de:


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