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Humanista mexicano
   
 
HUMANISTAS MEXICANOS

 

HUMANISTAS MEXICANOS

LA RONDA DE LAS GENERACIONES




BENITO JUÁREZ GARCÍA
Miembro de la "Primera generación rectora"
Generación 1810

 

Nació en San Pablo Guelatao, Oax., y murió en la ciudad de México (1806-1872).


Benito Juárez nació en San Pablo Guelatao, Oax., y murió en la ciudad de México (1806-1872). Hijo de indios zapotecas, quedó huérfano a los tres años. Al igual que sus hermanas mayores, Josefa y Rosa, vivió con sus abuelos y tíos. En casa de éstos aprendió el español y fue pastor. En 1818 partió a la capital del estado. Vivió en casa de Antonio Maza, donde era sirvienta su hermana Josefa. Después trabajó como mozo del sacerdote Antonio Salanueva, quien lo envió a estudiar en el Seminario local, de donde salió en 1828. Se inscribió en el Instituto de Ciencias y Artes y obtuvo el título de abogado en 1831. En ese año formó parte de un grupo liberal. Fue regidor del ayuntamiento de Oaxaca (1831) y en 1833 diputado a la Legislatura local, donde presentó dos iniciativas de ley, una para cambiar el nombre de Cuilapan por Guerrerotitlán y otra que proponía confiscar las propiedades de los descendientes de Hernán Cortés. Un nuevo golpe de Estado de los conservadores llevó de nuevo a Santa Anna a la Presidencia de la República, el gobernador oaxaqueño fue destituido y Juárez confinado a Tehuacán. Poco después regresó a Oaxaca a continuar trabajando como abogado en favor del pueblo de San Baltazar Loxicha, a quien el cura del lugar imponía el pago obligatorio de diezmos, pese a que las reformas de Gómez Farías los habían convertido en voluntarios. Juárez fue a Loxicha y las autoridades lo encarcelaron en Mihuatlán. Regresó a la capital oaxaqueña y se dedicó a la docencia en el Instituto de Ciencias y Artes y al ejercicio de su profesión. Fue juez de lo civil y de hacienda desde 1841. Contrajo matrimonio con Margarita Maza el 31 de julio de 1843. Durante la gestión del general centralista Antonio de León ocupó la secretaría de gobierno de Oaxaca (1844). Fue fiscal del Tribunal Superior de Justicia desde finales de 1844 hasta fines de 1845. Una junta de notables de la entidad designó a los miembros de una asamblea legislativa que, a su vez, designó un triunvirato para gobernar el estado. El triunvirato, que inició sus funciones el 11 de agosto de 1846, lo integraron José Simeón Arteaga, Luis Fernández del Campo y Benito Juárez. El 11 de septiembre el presidente de la República Mariano Salas nombró gobernador de Oaxaca a José Simeón Arteaga. Éste colocó a Juárez como regente de la Corte de Justicia y en el mismo año fue elegido para representar a su entidad en el Congreso General, donde formó parte de la fracción liberal que logró mayoría para el decreto (11 de enero de 1847) por el cual se autorizaba al gobierno para hipotecar bienes eclesiásticos a fin de obtener recursos para la guerra contra Estados Unidos. La medida dio pretexto a la rebelión de los polkos, que provocó la caída de Valentín Gómez Farías y el regreso de Santa Anna a la Presidencia (21 de marzo al 2 de abril de 1847). Por su parte, los conservadores oaxaqueños destituyeron al gobernador José Simeón Arteaga y en su lugar nombraron a José Joaquín Guergué (15 de febrero al 28 de mayo de 1847). Juárez denunció el reconocimiento que Santa Anna dio al nuevo gobierno de su entidad y logró que, el 27 de abril, el Congreso publicara un decreto que calificaba de subversivo el movimiento que destituyó a Arteaga. Juárez regresó a Oaxaca en agosto y el 29 de octubre de 1847 asumió la gubernatura local, en la que se mantuvo con carácter provisional hasta el 12 de agosto de 1848, cuando fue elegido gobernador constitucional. Uno de sus primeros actos de gobierno fue prohibir que Santa Anna, que huía hacia el sur, entrara en la capital del estado, aunque le permitió cruzar o permanecer en cualquiera otra parte de la entidad. Al frente de la administración pública saneó el erario, sofocó las sublevaciones y persiguió el bandolerismo, hizo frente a una epidemia de cólera, creó 70 escuelas primarias y una secundaria en Tlaxiaco, reorganizó el Poder Judicial, inició la construcción de caminos y redujo la deuda pública. Al terminar su gestión, el 12 de agosto de 1852, pasó a dirigir el Instituto de Ciencias y Artes. Fue perseguido durante el último período de Santa Anna en el poder (1853-55), quien el 27 de mayo de 1853 lo hizo aprehender y lo confinó sucesivamente a Jalapa, Jonacatepec, Perote y Huamantla, de donde fue trasladado como prisionero a San Juan de Ulúa, por órdenes de José Santa Anna, hijo del dictador. Posteriormente fue desterrado y llegó a La Habana el 9 de octubre del año citado. De ahí pasó a Nueva Orleans, donde se ganó la vida como obrero tabaquero y se integró al círculo de exiliados en el que estaban Guillermo Prieto, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y otros liberales. Al estallar la revolución de Ayutla volvió a México, a donde llegó por Acapulco en julio de 1855. Al triunfo del movimiento, ocupó la cartera de Justicia e Instrucción Pública en el gabinete del presidente Juan Álvarez (6 de octubre al 9 de diciembre). En este cargo expidió el 6 de noviembre la llamada Ley Juárez, que restringía los fueros eclesiástico y militar. Juan Álvarez renunció y con él Juárez, a quien el nuevo jefe del ejecutivo, Ignacio Comonfort, nombró gobernador de Oaxaca (10 de enero de 1856 al 25 de octubre de 1857). Nuevamente como gobernador restableció el orden, convocó a elegir diputados para el Congreso local, restableció la carrera de jurisprudencia en el Instituto de Ciencias y Artes, logró la reincorporación de Tehuantepec al estado, promovió la fundación de El Azote de los Tiranos, el mejor periódico del país según Zarco, y promulgó e hizo jurar la Constitución de 1857 en el estado. No obstante que en septiembre de 1857 había sido reelecto gobernador, en octubre partió a la ciudad de México para asumir el cargo de secretario de Gobernación, lo que hizo el 3 de noviembre. Tiempo después se efectuaron elecciones generales, Comonfort fue reelegido presidente y Juárez presidente de la Suprema Corte de Justicia, puesto que ocupó a partir del primero de diciembre. El 17 de ese mes, Félix María Zuloaga lanzó el Plan de Tacubaya que desconocía la Constitución y, creyendo contar con apoyo de los conservadores, Comonfort hizo lo mismo y se convirtió en dictador. Como Juárez desaprobara el hecho lo encarceló. Los conservadores siguieron adelante y el 11 de enero de 1858, mediante una revuelta, lograron instalar a Zuloaga en la Presidencia. Comonfort no pudo restablecer la legalidad y abandonó el país, pero antes liberó a Juárez el mismo día de la revuelta. Una coalición de estados (Guanajuato, Jalisco, Colima, Querétaro, Veracruz, Oaxaca y Michoacán) opuestos a la asonada, acordaron declarar presidente de la República a Juárez, pues, de acuerdo con la Constitución de 1857, en ausencia de Comonfort le correspondía al presidente de la Suprema Corte asumir el Poder Ejecutivo Federal. De esta manera, Juárez estableció su gobierno en Guanajuato, pasó a Guadajalara donde el 13 de marzo se salvó de ser fusilado gracias a la intervención de Prieto. Viajó a través de Jalisco y pasó por Santa Ana Acatlán, Sayula, Zapotlán y Colima, llegó a Manzanillo donde el 11 de abril se embarcó rumbo a Panamá, atravesó el istmo, se dirigió a La Habana, Nueva Orleans y por fin arribó a Veracruz el 4 de mayo de 1858. Allí asentó su gobierno con el apoyo del gobernador Manuel Gutiérrez Zamora; obtuvo recursos de la aduana marítima e inició la búsqueda del reconocimiento de EU, lo cual logró el 6 de abril de 1859. Al mes siguiente Miguel Miramón, que ya había sustituido a Zuloaga, sitió el puerto, pero no pudo ocuparlo. Desde ahí el gobierno juarista expidió las leyes de Reforma y, por la urgencia de fondos para hacer frente a los conservadores, en diciembre se firmó el Tratado Mac Lane- Ocampo, lesivo a la soberanía del país, que no llegó a tener vigencia porque lo rechazó el Senado de Estados Unidos. Miramón intentó de nuevo tomar Veracruz en marzo de 1860, apoyado por dos naves adquiridas en Cuba, las que fueron detenidas por la fragata Saratoga de la marina estadounidense, lo que hizo fracasar al general conservador, que se retiró a la ciudad de México. El 22 de diciembre se libró en Calpulalpan la batalla decisiva de la guerra de los Tres Años, en la cual resultaron vencedores los liberales. Juárez entró en la capital del país el 11 de enero de 1861 y el 15 de junio fue elegido constitucionalmente para continuar en la Presidencia. En este periodo afrontó el bandolerismo de las gavillas desprendidas del ejército conservador, las que asesinaron a Ocampo, Leandro Valle y Santos Degollado. Las disputas entre los liberales ocasionaron la renuncia de varios de sus colaboradores y el clero, afectado por las leyes liberales, llamaba a la desobediencia civil. La insolvencia del erario público determinó que el 17 de julio se suspendiera durante dos años el pago de las deudas contraídas con Francia, Inglaterra y España. Las reacciones no tardaron: Saligny, el representante francés, rompió las relaciones diplomáticas con México el mismo día en lo hizo el británico Wyke (25 de julio). Mientras los conservadores buscaban en Europa un príncipe europeo para ofrecerle el trono de México, los tres países mencionados acordaron, en la Convención de Londres (31 de octubre), realizar una expedición armada a México sólo con el fin de exigir el pago de las deudas económicas. Las potencias agresoras desembarcaron en Veracruz sus primeras tropas el 17 de diciembre de 1861. Manuel María de Zamacona y Manuel Doblado, en nombre del gobierno mexicano, realizaron negociaciones con los invasores en Orizaba, Veracruz. España e Inglaterra desistieron de sus propósitos el 9 de abril, pero los franceses iniciaron el avance hacia la capital del país el 19 del mismo mes. Mientras tanto Juárez se ocupaba de solicitar la cooperación de los gobernadores y de reunir dinero para resistir a los agresores. El 3 de mayo el Congreso invistió a Juárez de facultades extraordinarias para hacer frente a la invasión extranjera. Dos días después, las fuerzas de Napoleón III fueron derrotadas en Puebla y se retiraron a Orizaba en espera de refuerzos, los que llegaron hasta fines de septiembre y reiniciaron sus avances. Ocuparon Tampico en noviembre, pusieron sitio a Puebla durante 61 días hasta que, agotadas las municiones y los víveres, y después de que los mexicanos destruyeron el material de guerra, la plaza se rindió. El 10 de junio entraron en México. El 31 de mayo Juárez había salido de la capital del país rumbo a San Luis Potosí, ciudad donde permaneció hasta el 22 de diciembre. Allí continuó organizando las fuerzas con las que contaba y expidió un decreto para reglamentar las atribuciones de los gobernadores y comandantes militares de los estados. Con el avance francés a sus espaldas, llegó a Saltillo el 9 de enero de 1864 y se negó a renunciar como lo pretendía una comisión, dispuesta a entrar en negociaciones con los invasores. El 12 de febrero llegó a Monterrey, de donde salió el día 14. Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León, al igual que otros antiguos liberales, poco después aceptó servir al enemigo. Las fuerzas republicanas tomaron Nuevo León y el gobierno constitucional se instaló en Monterrey el 3 de abril de ese año, mientras se desplegaba la actividad guerrillera en todo el territorio ocupado por los invasores y los colaboracionistas. Protegido en todo momento por el ejército de ocupación, el 28 de mayo desembarcó Maximiliano en Veracruz y el 12 de junio entró en la ciudad de México. Para eludir el avance de franceses e imperiales, Juárez se vio obligado, entre el 12 de octubre de 1864 y el 5 de agosto de 1865, a llevar su gobierno a Villa Coronado, Valle de Allende, Hidalgo del Parral, Ciudad Camargo, Rosales y Chihuahua. En situación de extrema amenaza, llegó hasta Paso del Norte el 14 de agosto y allí decretó la ampliación de su periodo presidencial. En noviembre viajó nuevamente hacia el sur y el día 20 llegó a la ciudad de Chihuahua, donde permaneció hasta el 9 de diciembre. Un nuevo avance de los imperiales lo hizo retroceder a Paso del Norte, donde estuvo nuevamente del 18 de diciembre de 1865 a junio de 1866. En enero de 1866 Napoleón III decidió retirar sus tropas de México, lo cual, aunado a la victoria de Escobedo y Viesca en Santa Isabel, Coahuila, cambió radicalmente la situación militar. El 17 de junio Juárez volvió por tercera ocasión a Chihuahua y, tras de la ofensiva que puso en manos de los republicanos la mitad del país y con excepción de Veracruz todas las aduanas, el Presidente salió el 10 de diciembre hacia el sur. Llegó a Durango el 26 de diciembre y a Zacatecas el 22 de enero de 1867. En esta ciudad estuvo a punto de ser apresado por Miramón, el 27 de enero. Concentrada la fuerza expedicionaria francesa en espera de reembarcarse para Europa, el imperio se desmoronaba y Juárez ordenó atacar con todos los recursos disponibles, por lo que numerosas partidas guerrilleras se unieron a los ejércitos republicanos. Asimismo, hizo saber que no deberían hacerse concesiones a los enemigos. El 21 de febrero llegó a San Luis Potosí, donde el 15 de mayo le fue notificada la victoria de las armas nacionales en Querétaro. El 19 de junio de 1867, después de un juicio de acuerdo con las leyes mexicanas, fueron fusilados Maximiliano y sus principales secuaces. Dos días después los imperiales entregaron la ciudad de México a Porfirio Díaz. Juárez regresó a la ciudad de México a Porfirio Díaz. Juárez regresó a la ciudad de México el 15 de julio de 1867. Habían terminado cinco años de guerra y la causa republicana, con Juárez a la cabeza, había triunfado. Víctor Hugo, en una tardía carta que pedía el indulto de Maximiliano, se refirió a la lucha diciendo que en ella había, “por una parte dos imperios, por la otra un hombre. Un hombre con sólo un puñado de hombres. Un hombre arrojado de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de rancho en rancho, de bosque en bosque, amenazado por la infame fusilería de los consejos de guerra, perseguido, errante, atacado en las cavernas como una bestia feroz, acosado en el desierto, proscrito. Por generales, algunos desesperados; por soldados, algunos desnudos. Ni dinero, ni pan, ni pólvora, ni cañones. Los matorrales por ciudades. Aquí la usurpación llamándose legitimidad; allá el derecho llamándosele bandido... Y un día, después de cinco años de humo, de polvo y de ceguera, la nube se ha disipado y entonces se han visto dos imperios caídos por tierra. Nada de monarquía, nada de ejércitos; nada más que la enormidad de la usurpación en ruina y sobre este horroroso derrumbamiento, un hombre de pie, Juárez, y al lado de este hombre, la libertad”. En abril de 1871, Juárez fue elegido diputado honorario por el distrito parisiense de Belleville. En Italia, los seguidores de José Mazzini se referían al indio de Guelatao como el “Presidente de la República Universal”. En octubre de 1867 Juárez fue reelegido presidente de la República, se dedicó a organizar la situación económica del país, licenció la mayor parte del ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y sobre todo enfrentó la división de los liberales. En 1870, cuando Napoleón III había caído y las tropas prusianas ocupaban la Francia republicana, Juárez manifestó en una carta “los sentimientos fraternales que animan a todos los verdaderos mexicanos hacia la noble nación a la que tanto debe la sagrada causa de la libertad, y a la que nunca hemos confundido con el infame gobierno de Bonaparte”. Señala que “la causa de la Francia republicana es la de todos los pueblos libres” e informa que “600 veteranos de la lucha por la independencia, los mismos que durante cinco años sostuvieron la guerra justa contra las tropas de Bazaine y Dupin”, se han embarcado con la intención de ir a Europa a combatir contra los prusianos. En el mismo texto, aparecido en el periódico Le Rappel, recomienda hacer la guerra de guerrillas a los prusianos, ante quienes se rindió Aquiles Bazaine, a quien considera “el más indicado para ilustrar a sus compatriotas sobre la invencibilidad de las guerrillas que luchan por la independencia de un país”. Ante las insurrecciones de los trabajadores del campo Juárez ordenó su represión. Ante el movimiento obrero urbano se mostró respetuoso. Cedió para las agrupaciones proletarias el ex templo de San Gregorio y, cuando el ala derecha del Gran Círculo le pidió su opinión sobre la forma de organización que más convenía a los obreros, contestó: “en mi concepto los artesanos pueden arreglar su asociación a la manera que estimen conveniente para el perfeccionamiento de sus respectivas artes y oficios”. Juárez fue reelegido en 1871. En ese año un grupo de oficiales porfiristas se rebeló en la ciudad de México. La insurrección fue reprimida y el Congreso dotó de facultades extraordinarias a Juárez. En respuesta Porfirio Díaz lanzó el Plan de la Noria que se oponía a la reelección y se levantó en armas. Para abril de 1872 el gobierno casi había controlado la rebelión, que terminó cuando Benito Juárez murió, el 18 de julio de ese año.
Musacchio, Humberto. Gran Diccionario Enciclopédico de México Visual. Tomo II, pp. 967-972. México, 1989.

 

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Agradecemos el apoyo para la realización de este proyecto de:


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