| Nació
en México, D.F., el 28 de septiembre
de 1904; falleció en México,
D.F., el 12 de diciembre de 1972. Ingresó
en la Academia el 23 de julio de 1965 como
numerario; silla que ocupó: XXVI (2º). |
Justino
Fernández. Nació en la ciudad de
México el 28 de septiembre de 1904 y murió
en la misma el 12 de diciembre de 1972. Hizo
sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio
Francés de la capital; pasó los
años de Preparatoria en escuelas de Estados
Unidos (1920-1923). Colaboró como dibujante
en trabajos de los arquitectos Federico E. Mariscal,
Carlos Contreras, José Luis Cuevas y Carlos
Obregón Santacilia (1925-1938). Presentó
en la ciudad de México dos exposiciones
de pintura y dibujo (1928 y 1930). Siguió
los cursos del Seminario de Arte de la Secretaría
de Hacienda organizados por Manuel Toussaint (1928-1930).
En la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Nacional Autónoma de México
asistió a las clases de filosofía
de José Gaos y Juan David García
Bacca. En 1936 Manuel Toussaint lo llevó
como investigador al Instituto de Investigaciones
Estéticas, puesto que conservó hasta
1954, en que pasó a ser de tiempo completo.
Maestro de Historia, con especialidad en artes
plásticas, publicó su tesis Arte
moderno y contemporáneo de México
(1953), y doctor en Filosofía (con la misma
especialidad) con su tesis Coatlicue: estética
del arte indígena antiguo (1954). En ambos
casos Summa cum laude.
Profesor de Historia del arte
en la Escuela de Verano, desde 1937, y en la Facultad
de Filosofía y Letras, desde 1944 hasta
su muerte.
Fundó con Edmundo O'Gorman
la editorial "Alcancía" (1932-1959)
que publicó volúmenes de poesía,
historia y filosofía. Director del Seminario
de tesis de Historia del arte en la Universidad.
Investigador emérito y Premio Nacional
de Letras (1969).
En 1965 miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua, y en 1970 de la Academia
de la Historia; miembro fundador de la Academia
de Artes. Representó a la Universidad de
México en jurados, exposiciones y actos
culturales, y a México en varios congresos
de Arte (Amsterdam, Estocolmo, Nueva York). Colaboró
en el catálogo de construcciones religiosas
de la Secretaría de Hacienda (estados de
Hidalgo y Yucatán), y en la Exposición
de Arte Mexicano en París (1952). Hizo
viajes de estudio a Europa y al Medio Oriente
(1971-1972). Comentó múltiples aspectos
del arte mexicano antiguo y moderno en numerosas
conferencias, en la República y en el extranjero.
Bajo la dirección de su maestro y amigo
Manuel Toussaint encontró segura orientación
hacia la historia del arte en México, que,
con sus propias obras, habría de ampliar
y perfeccionar.
Sus primeras producciones fueron
tres interesantes monografías: Morelia,
Pátzcuaro y Uruapan (1936). Siguió
su libro El arte moderno en México (1937),
que reunió diez conferencias dictadas en
la Escuela de Verano sobre el siglo XIX y principios
del XX. En 1942 publica su monografía Orozco:
forma e idea, penetrante valoración de
la obra de este pintor, después ampliada.
A su Arte moderno y contemporáneo de México
(1953) sigue su Coatlicue: estética del
arte indígena antiguo (1954). Entra al
estudio de nuestro arte colonial y expone el resultado
de su investigación en El Retablo de los
Reyes: estética del arte de la Nueva España
(1959). Corona su obra con El hombre: estética
del arte moderno y contemporáneo (1962).
Se ha propuesto trazar un cuadro
de toda la estética del arte mexicano desde
la época prehispánica hasta nuestros
días. Proyecto tan ambicioso nunca había
sido intentado, y no hay duda que lo realizó
con indiscutible preparación, con penetrante
sentido crítico y con abundante información.
La única reserva que se ha hecho a esta
visión histórica es que, al escoger
como modelos típicos de dos importantes
épocas de nuestro arte, la Coatlicue y
el Retablo de los Reyes, ha quedado sin suficiente
explicación el arte de ciertas grandes
culturas antiguas de México, así
como ciertas formas de nuestro barroco, especialmente
en su derivaciones populares. Pero es indudable
que todos los estudios que se hagan en lo futuro
sobre la historia de nuestras artes tendrán
que tomar en cuenta la obra de Justino Fernández,
tan vasta, importante y digna de aplauso.
A la ilustración y lúcido
comentario de las artes plásticas y la
crítica de arte, principalmente en México,
contribuyó en numerosos artículos
y recensiones durante toda su vida académica.
En 1958 publicó un utilísimo
resumen didáctico: Arte mexicano, de sus
orígenes a nuestros días. Contribuyó
a las celebraciones del ilustre pintor de la Capilla
Sixtina con su libro: Miguel Ángel: su
alma (1964). Su discurso de ingreso a la Academia
Mexicana de la Lengua versó sobre "El
lenguaje de la crítica de arte" (23
de julio de 1965).
Fuente:
Antonio Castro Leal
Semblanzas de Académicos. Ediciones del
Centenario de la Academia Mexicana. México,
1975, 313 pp.
----------------------------------------------------------------------------
|