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HUMANISTAS MEXICANOS

 

HUMANISTAS MEXICANOS



FRANCISCO CASTILLO NÁJERA
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
Generación 1885

Nació en Durango, Dgo., el 25 de noviembre de 1886; falleció en México, D.F., el 20 de diciembre de 1954. Ingresó en la Academia el 12 de junio de 1953 como numerario; silla que ocupó: XXII (1º).



Nació en Durango, Dgo., el 25 de noviembre de 1886. Hijo de Romualdo Castillo y doña Rosa Nájera.
Después de estudios preparatorios en su ciudad natal pasó a la capital, donde se inscribió en la Escuela Nacional de Medicina el 13 de enero de 1904. Formaba parte de un grupo de estudiantes inquietos, que tuvieron una actuación destacada en el Congreso Nacional de Estudiantes que tuvo lugar el año de 1910. De allí surgieron muchas inquietudes que se consideran como precursoras de los movimientos intelectuales que precedieron a la revolución.
 Poco después se afilió al partido antirreeleccionista. Obtuvo su título de Médico Cirujano en la propia Escuela de Medicina el 6 de marzo de 1913. El jurado calificador estaba constituido por los doctores José León Martínez, Antonio A. Loaeza, Francisco de P. Carral, Ulises Valdez y Rafael Caraza. Su tesis tuvo como título "Estupro. Consideraciones médico-legales".
   Su carrera había sido fructífera por los cargos que había desempeñado: ayudante de los delegados vacunadores, practicante del Hospital de Beneficencia Española, de la sala de operaciones del Hospital Morelos, del Hospital General, del Servicio de Ginecología en el Consultorio Público Nº 2 de la Beneficiencia. Había sido ayudante por oposición del jefe de clínica propedéutica quirúrgica de la Escuela Nacional de Medicina. Le tocó ser quien representara los alumnos en el Consejo Universitario.
Poco después Castillo Nájera aparece en el ejército revolucionario. En 1915 prestaba sus servicios médicos en el ejército constitucionalista, y le tocó cumplir con su misión en las campañas del Estado de Morelos contra los zapatistas.
   Su capacidad de organización ameritó se le nombrara sucesivamente Director del Hospital Militar y del Hospital Juárez. Durante su breve gestión hizo una destacada labor y se cuenta entre sus obras la adaptación al servicio de primeras curaciones, obra que se llevó a cabo cediendo Castillo Nájera sus sueldos.
   Fue Jefe del Consejo de Medicina Legal (1919-1921) y puede decirse que fue el reorganizador de esa actividad llamada hoy Medicina Forense.
Su conocimiento en esta rama y en Urología ameritaron su ingreso a la Academia Nacional de Medicina, el 14 de julio de 1920, de la cual fue Presidente el año de 1927.
Representó a México en la Organización de las Naciones Unidas durante tres períodos sucesivos.
   Como plenipotenciario representó a México en China, Bélgica, Holanda, Suecia y Francia. Desde 1935 a 1945 desempeñó el importante y delicado cargo de Embajador en los Estados Unidos de Norteamérica, cuando las relaciones diplomáticas estaban peligrosamente deterioradas por varias circunstancias, entre otras por la expropiación de las compañías petroleras.
   Su carrera diplomática culminó con desempeñar el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores.
   Desde su juventud cultivó la literatura, de la cual su primicia fue el libro Albores. Su sensibilidad le hacía sentir y discutir con la pluma las más variadas escenas y acontecimientos, desde temas de gran altura hasta su corrido que intituló El Gavilán, que se refiere a la toma de Zacatecas:
Adiós cerro de la Bufa
con tus lucidos crestones
cómo te fueron tomando
teniendo tantos "pelones".
   Ingresó a la Academia Mexicana en calidad de correspondiente el 27 de septiembre de 1946 y después de su regreso a México, en calidad de individuo de número, el 14 de diciembre de 1952.
   Su discurso "El Español que se habla en México" es de verdadera importancia.
   En 1947, en el 4º Centenario de Miguel de Cervantes Saavedra, presentó: Cardenio. Psicoanálisis, el que leyó brillantemente el 7 de septiembre. Por el mismo motivo compuso Tríptico, formado por los siguientes sonetos: "Triunfo de Sancho", "La última salida" y "A Cervantes". Fueron numerosas sus producciones literarias e históricas, entre éstas últimas El Tratado de Guadalupe con motivo del centenario de ese funesto arreglo.
   Su carácter le hacía tomar parte, lo mismo leyendo un discurso ante estudiantes de Medicina acerca del "Cadáver anónimo", que el elogio con motivo de la muerte de su amigo y compañero doctor José Torres Torija.
   Le llama Santamaría "el poeta de la ligera y pulida alegría, de cigarrillo sempiterno y melena gris perla".
   Su amor por lo mexicano se manifestó en conservar las excelencias de nuestro carácter en el campo de las letras. Su afán tiende a fijar el perfil de los tipos que encarnaban las virtudes y defectos nacionales.
   "Su conciencia artística era la del ambiente de nuestro pueblo; las viejas ciudades provincianas, los panoramas ásperos de su tierra natal, las gestas de la revolución", al decir de Luis Garrido; el estilo y la filosofía de Castillo Nájera lo llevaban a triunfar en las negociaciones de sus embajadas por medio de conversaciones de pasillos, o aprovechando las cenas palaciegas y no por el papeleo de rutina. Con cuánta inteligencia destacó, y su conocimiento del alma humana le hizo ganar batallas en las cancillerías y asambleas internacionales.
   Murió el doctor Castillo Nájera en México, D.F., el 20 de diciembre de 1954.
Le tocó el discurso oficial de la Academia a Julio Jiménez Rueda. Después de decir sus méritos, le llama hombre de una pieza y amigo incomparable; supo poner siempre el corazón en todos sus asuntos.
Francisco Fernández del Castillo
Semblanzas de Académicos. Ediciones del Centenario de la Academia Mexicana. México, 1975, 313 pp.

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Agradecemos el apoyo para la realización de este proyecto de:


FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. UNAM

 


GOBIERNO DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE MORELOS





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